Pero siendo cada milésima más frágiles que el cristal más pulido...
Tan frágiles como el simple vuelo inocente de una mariposa en el estómago meses y meses más tarde,de mil lluvias sobre el asfalto de mis calles.
Y siempre acabamos errando, pues nacimos para caernos una y otra vez, y el día que no nos levantemos
será que mi corazón dejó de palpitar, de bombear lo que hoy corre por mis venas.
Hasta que logras hacerlo bien. Sólo que en algunos casos, eso ya no funciona, eso ya no sirve.
Los días te enseñan que, lo importante no es llegar, sino el camino.
Pero a la vez, que el final compensa los medios.
Y si ya lo has hecho mal...
¿Y si es así?
¿Podrías sobre llevarlo?
¿Sabrías cómo actuar en cada instante?
Nunca es tarde. Pero el tiempo es rápido.
