Supersónicos bajo presión; de luces de callejones viven hoy mis alas.
Alterando el enfoque y mil visiones que sueltan mis letras escritas en papel de lija,
en suspiros de una niña, en árboles de ningún lado de en ningún sitio.
De vuelta el aire caliente, poniéndose lujuriosamente las arrugas de mi frente.
Se me estremece el olvido de arrugar el entrecejo, de mirarme mientras canto.
Mis cristales grandes, empañados de tantas veces tú. Qué alegría me doy manteniéndome en mis trece.
Escalofríos
miércoles, 23 de mayo de 2012
domingo, 20 de mayo de 2012
Pomposa y brillante, la calle de tus sonrojos mal parados y mal posados, vergüenza pasmosa y limpia... Y yo sin saber aún dónde guardar mis alas frías...
Reflejo gris, de mi apego impresionante hacia mi alfombra, que un día más el sol se pone, que un día más el aire flota.
Quizás adore la metamorfosis de mis pestañas que malparpadean sin ganas la euforia de la brisa de tu ventana redonda... Qué opacos se muestran hoy; como aquellas estaciones mal situadas a deshora.
Y válgame qué habría pasado con el humo de tus suspiros, para que ahora fuera el espíritu total y triste de mi objetivo de encontrar mis propios ojos en mi nada.
Reflejo gris, de mi apego impresionante hacia mi alfombra, que un día más el sol se pone, que un día más el aire flota.
Quizás adore la metamorfosis de mis pestañas que malparpadean sin ganas la euforia de la brisa de tu ventana redonda... Qué opacos se muestran hoy; como aquellas estaciones mal situadas a deshora.
Y válgame qué habría pasado con el humo de tus suspiros, para que ahora fuera el espíritu total y triste de mi objetivo de encontrar mis propios ojos en mi nada.
martes, 8 de mayo de 2012
¿Por dónde iba?
Hoy, cómo de costumbre, no sé quién soy.
Mis pies se han declarado la guerra y mis manos están en huelga.
Mis yemas han perdido las huellas y mi agua hoy no refresca.
Mi almohada se reseca, pues ya no duermo con la boca abierta.
Tu cintura ha dejado de bailar, y mi mirada dejó de embelesar.
Tu desdén ha pensado en contagiarme.
Hoy tu voz se ha vuelto muda y mis oídos sordos.
Tus andares estultos que caminan hacia ningún lado,
haciendo pálido mi recuerdo anonadado.
Mis pies se han declarado la guerra y mis manos están en huelga.
Mis yemas han perdido las huellas y mi agua hoy no refresca.
Mi almohada se reseca, pues ya no duermo con la boca abierta.
Tu cintura ha dejado de bailar, y mi mirada dejó de embelesar.
Tu desdén ha pensado en contagiarme.
Hoy tu voz se ha vuelto muda y mis oídos sordos.
Tus andares estultos que caminan hacia ningún lado,
haciendo pálido mi recuerdo anonadado.
Aterciopelado insomnio que de vez en cuando me cautivas con tus silencios asquerosamente desgarradores e inquietantes que sobrevaloran estas mil malditas horas.
Ilícita pero con chispa; absenta de mil parpadeos lentos, mal dados y mal parados...
¿Dónde estabas tú?
Cuando la mar vestía gris oscuro y el silencio era el sonido más amado y reclamado...
Dónde estabas tú.
Ilícita pero con chispa; absenta de mil parpadeos lentos, mal dados y mal parados...
¿Dónde estabas tú?
Cuando la mar vestía gris oscuro y el silencio era el sonido más amado y reclamado...
Dónde estabas tú.
Cierro paréntesis
Hojas de papel que arrugo; como arrugas tú mi alma, bajándome al más oscuro lodo de mi piel seca y áspera.
Que enfría las órdenes del manto de tus nubes que no arropan, arrastrando mil conciencias pulcras de mis lluvias, enrocando los enojos de tus ojos, soportando el peso de mi coherencia y la burla absurda en tus palabras como fin de arma encarada a esta nuestra seriedad tan absurda.
Hoy trasteas mis miradas entre las yemas de tus dedos; y sigues sin saber dónde guardarlas.
¿Y si tu corazón ya está lleno?
¿Y si tu alma ya está desbordada?
Que enfría las órdenes del manto de tus nubes que no arropan, arrastrando mil conciencias pulcras de mis lluvias, enrocando los enojos de tus ojos, soportando el peso de mi coherencia y la burla absurda en tus palabras como fin de arma encarada a esta nuestra seriedad tan absurda.
Hoy trasteas mis miradas entre las yemas de tus dedos; y sigues sin saber dónde guardarlas.
¿Y si tu corazón ya está lleno?
¿Y si tu alma ya está desbordada?
domingo, 6 de mayo de 2012
Mármol frío entre mis dedos, desojando mil margaritas de tu jardín de azahar, soportando todas estas estupideces de más. Reflejándose en mi almohada, los andares por tu cama; revuelto entre las sábanas, dejando mil pisadas, decorando mil miradas.
Qué frío hace entre otras manos, que no son las tuyas.
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