Escalofríos

miércoles, 15 de agosto de 2012

Si quiero ahogarme, lo haré tragando de tus palabras;
me llenaré los sesos de serrín puro,
me ataré cincuenta kilos de coherencia en cada extremidad
y me lanzaré al mar de mis enojos.
Una vez ahí abajo quizás entienda el por qué de mi vacío,
mi inquietud, mis lágrimas.
Mis inexplicables ganas de ti. De tus brazos protectores.
De tus no te pases enana.
Me importa un pito que seas mi monotema.

...

Se hielan nuestras manos al estar tan lejos,
al cambiar de color,
al dilatar pupilas de tus ojos color café...

miércoles, 8 de agosto de 2012

Camping A

Vuelta a la rutina de mis pasos programados, quemados y a veces sosos, hoy me siento bien.
Echando atrás tu amago de hundirme en el lodo,
estoy viva, me han resucitado.
He vuelto a nacer.
He sentido en las venas el amor de la gente natural,
la simpatía, los abrazos sentidos, las risas espontáneas.
He vuelto a creer en mí y en mi exterior.
He vuelto a ser.
Dadme la bienvenida, y que sea para muchos días.
Buenas noches.


martes, 19 de junio de 2012

Sollozos impecables, simétricos.

Devorando de puertas hacia fuera pareciendo más y más  fuertes.
Pero siendo cada milésima más frágiles que el cristal más pulido... 
Tan frágiles como el simple vuelo inocente de una mariposa en el estómago meses y meses más tarde,
de mil lluvias sobre el asfalto de mis calles.
Y siempre acabamos errando, pues nacimos para caernos una y otra vez, y el día que no nos levantemos
será que mi corazón dejó de palpitar, de bombear lo que hoy corre por mis venas.
Hasta que logras hacerlo bien. Sólo que en algunos casos, eso ya no funciona, eso ya no sirve.
Los días te enseñan que, lo importante no es llegar, sino el camino. 

Pero a la vez, que el final compensa los medios.
Y si ya lo has hecho mal...
¿Y si es así?
¿Podrías sobre llevarlo?
¿Sabrías cómo actuar en cada instante?
Nunca es tarde. Pero el tiempo es rápido.

lunes, 4 de junio de 2012

Una estrella que brilla en el cielo.

A mil distancias, dónde estás.
Apuestos tus cuidados desde arriba; tu honor será hoy mi alma.
Abrazo con fuerza mis recuerdos, mis llantos por tus llegadas tardes, y mi manera de mirarte...
Tu mano cayosa, con mis pálidos y nuevos dedos... Apriétame y no me sueltes nunca.
Brilla como tú solo sabes y yo callaré las voces del mundo.
Pisaré donde dejaste tus huellas para mí, donde me dedicaste cada segundo de tu amor, donde guardaste todos mis berrinches y mis ganas de verte.
La felicidad... Para mí la felicidad tiene otro nombre.
Se llama Lázaro, allí donde estés.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Supersónicos bajo presión; de luces de callejones viven hoy mis alas.
Alterando el enfoque y mil visiones que sueltan mis letras escritas en papel de lija,
en suspiros de una niña, en árboles de ningún lado de en ningún sitio.
De vuelta el aire caliente, poniéndose lujuriosamente las arrugas de mi frente.
Se me estremece el olvido de arrugar el entrecejo, de mirarme mientras canto.
Mis cristales grandes, empañados de tantas veces tú. Qué alegría me doy manteniéndome en mis trece.

domingo, 20 de mayo de 2012

Pomposa y brillante, la calle de tus sonrojos mal parados y mal posados, vergüenza pasmosa y limpia... Y yo sin saber aún dónde guardar mis alas frías...
Reflejo gris, de mi apego impresionante hacia mi alfombra, que un día más el sol se pone,  que un día más el aire flota.
Quizás adore la metamorfosis de mis pestañas que malparpadean sin ganas la euforia de la brisa de tu ventana redonda... Qué opacos se muestran hoy; como aquellas estaciones mal situadas a deshora.
Y válgame qué habría pasado con el humo de tus suspiros, para que ahora fuera el espíritu total y triste de mi objetivo de encontrar mis propios ojos en mi nada.

martes, 8 de mayo de 2012

¿Por dónde iba?

Hoy, cómo de costumbre, no sé quién soy.
Mis pies se han declarado la guerra y mis manos están en huelga.
Mis yemas han perdido las huellas y mi agua hoy no refresca.
Mi almohada se reseca, pues ya no duermo con la boca abierta.
Tu cintura ha dejado de bailar, y mi mirada dejó de embelesar.
Tu desdén ha pensado en contagiarme.
Hoy tu voz se ha vuelto muda y mis oídos sordos.
Tus andares estultos que caminan hacia ningún lado,
haciendo pálido mi recuerdo anonadado.
Aterciopelado insomnio que de vez en cuando me cautivas con tus silencios asquerosamente desgarradores e inquietantes que sobrevaloran estas mil malditas horas.
Ilícita pero con chispa; absenta de mil parpadeos lentos, mal dados y mal parados...
¿Dónde estabas tú?
Cuando la mar vestía gris oscuro y el silencio era el sonido más amado y reclamado...
Dónde estabas tú.

Cierro paréntesis

Hojas de papel que arrugo; como arrugas tú mi alma, bajándome al más oscuro lodo de mi piel seca y áspera.
Que enfría las órdenes del manto de tus nubes que no arropan, arrastrando mil conciencias pulcras de mis lluvias, enrocando los enojos de tus ojos, soportando el peso de mi coherencia y la burla absurda en tus palabras como fin de arma encarada a esta nuestra seriedad tan absurda.
Hoy trasteas mis miradas entre las yemas de tus dedos; y sigues sin saber dónde guardarlas.
¿Y si tu corazón ya está lleno?
¿Y si tu alma ya está desbordada?

domingo, 6 de mayo de 2012

Mármol frío entre mis dedos, desojando mil margaritas de tu jardín de azahar, soportando todas estas estupideces de más. Reflejándose en mi almohada, los andares por tu cama; revuelto entre las sábanas, dejando mil pisadas, decorando mil miradas.
Qué frío hace entre otras manos, que no son las tuyas.

miércoles, 25 de abril de 2012

Vacías y frías tus miradas, las diosas cuales se curvan y sonríen muy de vez en cuando.
Jocosa para mí tu valentía con minutos de los dos, para ir enumerando cada zancada tuya que refleja tus maneras solapadas con mis ganas.
Siendo yo hoy la reprimida.
Tu indiferencia pulcra con pies de plomo.
Turno de tus truenos, desechad los arañazos y errores desfogados de ambos;
en dicha tempestad.
Pues sé que después de la tempestad, aquella tempestad...
Puede llegar la calma.

Sudor frío entre tus manos.

El estallido posado en tu sien,
mente inquieta.
Juicio provocador y culpable del ruido de mis llantos inesperados.
Del silbido de las hojas al pasar,
de la marea que me traen tus ojos a mi mar.
Entretanto pienso en cómo fundir estas mis yemas,
con ellas tus mejillas barbudas,
burlando las sonrisas con mi nombre.
Gran el salto de las decisiones bien tomadas
y de los errores y temores que hoy se nos clavan;
en aquella la que en su momento fue nuestra alma.
Separadas ahora medio inválidas e inseguras.
Por falta del aroma de tu alma.
Por falta del aroma de mi alma.
Si nos dejara libres la conciencia.
Si el asfalto se nos hiciera dócil y puramente grato;
si nos dejáramos llevar...
¿Dónde me arramblaría la marea de tus ojos?



...


martes, 3 de abril de 2012

"Todo lo que se pueda decir es mentira;
el resto es silencio.
Sólo que el silencio no existe.
Las palabras no hacen el amor,
hacen la ausencia.
Si digo agua, ¿beberé?
Si digo pan, ¿comeré?
Lo que pasa con el alma es que no se ve.

Lo que pasa con el espíritu es que no se ve.
¿De dónde viene esa conspiración de invisibilidad?
Ninguna palabra es visible."
-EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN.

lunes, 19 de marzo de 2012

Hilos en manadas, que contratan y aseguran.
Que susurran tus miradas, que ordenan y masturban.
Hilos que balbucean algún que otro vocativo cariñoso.
Me escaquearé de tus maneras, puesto que se te da genial hacer de mi ser pequeño.
Allá o acá, posada en la almohada de mi nada. De mi hermosa, bonita y humilde nada.
Manejable, mansa cual estúpida eclipsada por estos tus detalles.
Con el truco apoyado en tus brazos, tratándose de callar, jugándosela al azar.
Masticado de tu cansancio por la noche, contracturas y sueño con tu nombre.
Ansia por silencios innecesarios, pues por ahora me los guardo por si acaso.

Déjate.

Deja de robarme las ganas, deja de andar de esa forma, de arrancarme el pelo, de intentar levantarme del suelo.
Déjate los dichosos apuntes mal escritos en cualquier lado, deja de dibujar palabras o balbucear suspiros con desgana. Deja de ser el azucarillo para mi acidez, la salida de emergencia de mis incendios diarios. Deja de ser el yodo para mis heridas y la cucharilla para mi tarrina de helado. Cánsate de desafiarme, de pincharme; guárdate las púas. Déjame dormir tranquila, para de hacerme cosquillas con tus palabras. Deberías devolverme todos y cada uno de mis bostezos regalados. Deja de amarrarme aquí; de hacer el tonto. De pisar así de fuerte.
Pero sobre todo, no hagas caso ni de la mitad de lo que escribo.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Bah.

Temido de nuestros truenos,
de nuestras zancadillas.
Sentidos de hallazgos que demuestran.
Que entorpecen o que molestan...
Absentas aunque abarrotadas,
de ellas tus miradas.
Reflejados ahí estos sucesos no dados,
que ni de pensar se traten
ni de consultar se gasten,
ni de imaginar se masquen...

Punto y seguido

Eclipsado de tus detalles;
que aprieta y aparenta.
Introvertido ahora tu destello en esta nuestra eternidad;
Absoluta y solitaria.
Dulzosas o no melodías que me abrumas o dedicas,
entre gritos y llantos.
Mezcladas en tiras y aflojas.
Como fin rebajarte a simples exclamaciones.
Sólo como fin recordaremos algún día aquella valentía,
que un día me dejó completamente nula.

lunes, 30 de enero de 2012

60%

Hojas lentas; plumas al viento.
Con tu tiempo al caer en mi repisa,
con tu misterio al borde de un ataque de nervios.
Justas y ardientes tus miradas,
Fruto de cualquiera de dichas inexatitudes,
forzadas de tus actos,
de tus pasos en los que flojeas.
Tiemblan tus piernas.

Sombreados.

Mi cielo; mantenido en el empeño,
de imaginarse en un blanco oscuro,
que apura tu calor; que deja de emitir...
Malhecho el desenfoque de tus ojos,
Mal desdén de mi bienestar...
No me leas, no me huelas.

Primicias

Parpadeos lentos en los que me deshago con destreza;
mientras tus suspiros desvanecen en cualquier hoja un martes trece...
De deseos indeseables viste mi dulzura,
que susurra y pasea, que a tu pequeña esencia encara.
Intenta cuidar tus curvas en los labios...
Tus manos grandes y un bostezo que arrope un cerrar de ojos y callar.
¿Oyes eso? Soy yo; errando sin cesar.