Me poso de noche,
y le hacía más al lugar.
Más horas.
Hasta las tantas;
aunque no me quedaran más suspiros hondos.
Esperaría a que la profundidad me dejara sin oxígeno.
Y entonces... Una vez allí abajo...
Me haría más promesas incumplibles y...
cumpliría para atrás.
Me temo que se me correría el rimel y estaría lista.
Desordenaría todos los papeles,
hasta que no pudierais encontrarme.
Soplaría más fuerte contra mis cristales.
Y... dejaría de ridiculizarme. Como cuando arqueo una de mis cejas...
Como cuando me erizo la propia piel
y me quemo el estómago, con las cosas que yo misma creo;
volvería a morir y vivir en el mismo instante,
volvería a tener "asimilaciones omnipresentes",
y volvería a enamorarme de algo que no existe.