Rocoso bienestar que añoro.
Posado en tu ombligo descubierto al llanto.
Alzando el carisma de tus pasos.
Balbuceo irresistible de esos labios...
Quiero parar esto y no aprendo.
A ti se te da tan bien...
Pasados pocos días de tus sensibles sinceras o no caricias.
Aún puedo oler tu esencia.
El sulfato de cobre duro de tu firme estancia.
Tu saber estar. Casi pierdes los papeles.
Has de dejar de ser mi inspiración.
Mi musa que muera.
Y esto acabará.
Si aprendes a ser mi musa que muera...
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