Hojas lentas; plumas al viento.
Con tu tiempo al caer en mi repisa,
con tu misterio al borde de un ataque de nervios.
Justas y ardientes tus miradas,
Fruto de cualquiera de dichas inexatitudes,
forzadas de tus actos,
de tus pasos en los que flojeas.
Tiemblan tus piernas.
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