Hilos en manadas, que contratan y aseguran.
Que susurran tus miradas, que ordenan y masturban.
Hilos que balbucean algún que otro vocativo cariñoso.
Me escaquearé de tus maneras, puesto que se te da genial hacer de mi ser pequeño.
Allá o acá, posada en la almohada de mi nada. De mi hermosa, bonita y humilde nada.
Manejable, mansa cual estúpida eclipsada por estos tus detalles.
Con el truco apoyado en tus brazos, tratándose de callar, jugándosela al azar.
Masticado de tu cansancio por la noche, contracturas y sueño con tu nombre.
Ansia por silencios innecesarios, pues por ahora me los guardo por si acaso.
Estoy con la boca abierta, mujer.
ResponderEliminarQue vivan los dedos que componen esas letras y los sesos que las paren.