tormenta de verano en nuestro páramo
alejados, pensativos y callados[...]
[...]muertos de vértigo sin miedo al embite
al pique, al salto, buscando la tregua [...]
Y cómo sabes que es lo que suena en cada sengundo en mis oídos.
Cómo ahora mil y una que me aleja de cada media sonrisa. ¿Sabes? Recordaba.
Cuánto miedo me provocaba. ¿Sabes?
Algún sollozo de grito en la penumbra que de vez en cuando abruma.
Sabía que no tenía oportunidad alguna de escapar de la duda
Sólo había impedimentos, vayas y muros..
Sólo había impedimentos, vayas y muros..
Suspiro característico que acepta la derrota, quizás no vaya a decir nada, pero me agota.
Aún me quedaría plasmarlo dónde más cómoda me siento, dónde parece
que el tacto de su pelo reaparece cuando a veces mis ojos entorpecen.
Aunque quizás desee que fueras algún prisionero tozudo al descifrar.
Recuerdo que tu voz enamora al estornudar, algún sonrojo de mi cabeza que no deja de trastornar
PARA VARIAR.
¿Y qué hago yo? Pues dímelo tú, que a veces se te da bastante bien.
Quizá esto sea lo que no dejaré de repetir nunca...
ESCRIBIR CUANDO SABES QUE NADIE TE VA A LEER, que también YO lo calificaría de inútil.
Dime tú cuánto hago la idiota.
Quizá esto no lo leas nunca.
Quizá sea eso lo que espero.
O quizá no.
Quizá perdoname .
Nunca agradecería tantísimo que unas mejillas se moviesen así de bien para mí.
Hasta hoy.
Mejor dicho, aquel día que volviste a dedicarme una sonrisa.
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