Como si la conectividad del mar existiera con la nada.
El susurro de sus callados y no necesarios vocalizados te quiero...
Su piel trabajada y áspera,
manos cayosas.
Soñar de nuevo con la figura más paterna que habré conocido,
la envidia de tantos, la envidia de aún sin saberlo todos.
Fue mío.
Y lo saboreé hasta saciar la sed de necesidad de padre.
Soñar contigo es como aliento.
Como pálpitos de amor, de creer;
de saber que estás en algún sitio fuera de mí. Y bien.
Tú, tan abuelo y padre, tan fuerte y estable.
Tan protector, tan perfecto con mil detalles.
Diezmil pasados asustados, con mil errores y equivocaciones.
Mío; también de más, pero más mío que de nadie.
Soñar contigo es cómo hablarle al viento.
Despedidas que nunca se dieron,
dadas en sueños.
Errores como el de tu muerte jamás serán vencidos.
Eterno.
Eterno suspiro al alba. Tú.
Me dabas tu vida, y te quedaste tú sin ella.
Por qué.
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