Aterciopelado insomnio que de vez en cuando me cautivas con tus silencios asquerosamente desgarradores e inquietantes que sobrevaloran estas mil malditas horas.
Ilícita pero con chispa; absenta de mil parpadeos lentos, mal dados y mal parados...
¿Dónde estabas tú?
Cuando la mar vestía gris oscuro y el silencio era el sonido más amado y reclamado...
Dónde estabas tú.
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